
Escuela CNUS de Sindicalismo Sociopolítico
Equipo editorial de la Escuela CNUS.
La seguridad social dominicana necesita una nueva etapa histórica
La seguridad social dominicana llegó a un momento decisivo de su historia. Durante más de veinte años, el país ha construido una estructura institucional que significó un avance importante frente a la ausencia de un sistema integral de protección social. La aprobación de la Ley 87-01 representó una transformación profunda al establecer mecanismos organizados para proteger a la población frente a riesgos fundamentales como la enfermedad, la vejez, la discapacidad y los accidentes laborales.
Sin embargo, el paso del tiempo obliga a realizar una evaluación seria y responsable. La pregunta que debe hacerse la sociedad dominicana no es solamente cuántas personas aparecen registradas en el sistema, cuántas instituciones existen o cuántos recursos se administran. La pregunta esencial es:
¿Está la seguridad social protegiendo realmente a las personas como fue concebida? Esa es la discusión que debe ocupar el centro del debate nacional.
De la afiliación al derecho efectivo
Uno de los principales desafíos de esta nueva etapa es comprender que la seguridad social no puede reducirse a un proceso administrativo de afiliación. Una persona puede aparecer registrada en un sistema y, al mismo tiempo, enfrentar grandes dificultades para recibir atención médica oportuna, conseguir medicamentos, acceder a tratamientos especializados o alcanzar una pensión suficiente después de una vida de trabajo.
La verdadera medida del éxito de la seguridad social está en la vida cotidiana de la gente. Está en la familia que no pierde sus ingresos cuando llega una enfermedad. Está en el trabajador que puede retirarse con dignidad después de décadas de esfuerzo. Está en la persona accidentada que recibe atención, rehabilitación y protección. Está en el ciudadano que no queda abandonado por no tener capacidad económica. La seguridad social debe medirse por la protección que garantiza, no solamente por la estructura que administra.
Una reforma necesaria, no una negación del pasado
Plantear una nueva etapa de reforma no significa desconocer los avances alcanzados. La República Dominicana dio un paso histórico al crear el Sistema Dominicano de Seguridad Social. Miles de personas que antes estaban excluidas lograron incorporarse a mecanismos de protección que no existían.
Pero las sociedades cambian, el mundo laboral cambia y las necesidades sociales evolucionan. Las instituciones creadas hacen más de veinte años deben ser evaluadas a la luz de la realidad actual. La reforma no debe ser vista como una amenaza. Debe asumirse como una oportunidad para corregir deficiencias, fortalecer derechos y preparar el sistema para las próximas generaciones.
Los países que avanzan son aquellos capaces de revisar sus políticas públicas cuando la realidad demuestra que necesitan transformaciones.
La deuda pendiente con los trabajadores
Uno de los mayores retos continúa siendo garantizar que la clase trabajadora reciba una protección acorde con sus aportes y sacrificios. Durante décadas, los trabajadores dominicanos han contribuido al crecimiento económico nacional.
Han construido empresas, desarrollado servicios, producido bienes y sostenido sectores fundamentales de la economía.Sin embargo, todavía existe una preocupación legítima sobre si el sistema actual garantizará pensiones suficientes para quienes han dedicado su vida al trabajo.
Una sociedad justa no puede aceptar que después de una vida laboral una persona tenga que enfrentar la vejez en condiciones de incertidumbre económica. La pensión digna no es un privilegio. Es un derecho construido mediante años de trabajo y aportes.
La seguridad social del futuro debe ser más humana
El debate sobre la seguridad social no puede limitarse a cálculos financieros. Por supuesto que la sostenibilidad económica es necesaria. Todo sistema debe contar con recursos suficientes para mantenerse. Pero la sostenibilidad no puede convertirse en una excusa para reducir derechos o aceptar prestaciones insuficientes.
El objetivo final de la seguridad social es proteger personas. Los números deben estar al servicio de la sociedad, no la sociedad al servicio de los números. Una seguridad social moderna debe ser: más universal; más solidaria; más transparente; más participativa; más cercana a la ciudadanía.
El papel del movimiento sindical
El movimiento sindical tiene una responsabilidad histórica en esta nueva etapa. La defensa de los derechos laborales del presente debe complementarse con la construcción de propuestas para el futuro. Los trabajadores no pueden ser simples usuarios de decisiones tomadas por otros.
Deben participar activamente en la orientación del sistema que ellos mismos contribuyen a financiar. La seguridad social debe ser producto del diálogo social, del consenso democrático y de la participación efectiva.
Un llamado a construir un nuevo pacto social
La República Dominicana necesita abrir una nueva conversación nacional sobre seguridad social. Una conversación sin prejuicios, pero con claridad. Sin intereses particulares por encima del interés colectivo. Sin miedo a reconocer problemas existentes.
El país tiene la oportunidad de construir una segunda generación de reformas que coloque nuevamente la dignidad humana en el centro. La seguridad social que necesitamos no es solamente la que administra riesgos. Es la que garantiza tranquilidad.
No es solamente la que registra afiliados. Es la que protege vidas. No es solamente la que existe en documentos. Es la que funciona cuando una persona más la necesita. Ha llegado el momento de construir esa nueva etapa histórica.
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