
Presidente de la Escuela CNUS
Un destacado dirigente sindical dominicano y presidente de la Confederación Nacional de Unidad Sindical. Ha dedicado su trayectoria a la defensa de los derechos laborales, la libertad sindical y la seguridad social, participando en importantes procesos como la reforma del Código de Trabajo y la creación del Sistema Dominicano de Seguridad Social.
Que el proyecto de la reforma laboral haya perimido es coherente con el planteamiento de las confederaciones sindicales, quienes el pasado martes 7 de julio, en rueda de prensa conjunta, solicitaron al Poder Ejecutivo el retiro de la referida propuesta que estaba en el Congreso.
Sin lugar a dudas, no debemos ignorar lo que es evidente: el empresariado dominicano, de todos los niveles, se ha propuesto como una de sus metas fundamentales el reemplazo de la figura denominada cesantía. Para este propósito se han valido de todos los subterfugios habidos y por haber, como demuestra el discurrir de los acontecimientos.
Hago un paréntesis para señalar que los ideólogos del empresariado, tales como el reconocido comunicador Julio Martínez Pozo, el acreditado economista Andy Dauhajre, el perspicaz ingeniero Ramón Núñez Ramírez y el sofista-sociólogo Cándido Mercedes, siempre han enfatizado que, sin medidas contra la cesantía, no puede hablarse de transformación de lo que ellos denominan "altos costos laborales". Esta ideología explica las causas de los intentos por eliminar la cesantía, que desglosaré a continuación:
Primero: En el año 2001, durante el gobierno de Hipólito Mejía, intentaron sustituir la cesantía por un seguro de desempleo establecido en el artículo 50 de la Ley 87-01. Ese gobierno consensuó con los sectores tripartitos y estableció capacidad de veto para que este hecho solo se produjera con la no objeción de los tres sectores, lo que claramente fue y será altamente favorable para el movimiento sindical.
Segundo: Con el ascenso al poder del presidente Danilo Medina, se restablecieron las conversaciones con relación a la reforma del Código Laboral. Se creó una comisión que no funcionó debido a desacuerdos por el tema de la cesantía, causados por la intención de los sectores empresariales de imponer un proceso de votación mayoritaria que fue rechazado por la interlocución sindical.
Tercero: Se reconvocó el diálogo en la Universidad INTEC, con la mediación de su rector, Rolando Guzmán. Hubo conversaciones donde se produjo una nueva ruptura entre los sectores participantes por desacuerdos en el tema de la cesantía.
Cuarto: A raíz de la promulgación de la Ley núm. 397-19, que crea el Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL), intentaron transferir el pago de la cesantía a esta institución mediante el párrafo IV de dicha ley. Esta propuesta recibió el rechazo unánime de las confederaciones sindicales. Realizamos una gran marcha que motivó al presidente a retirar el referido párrafo. Este hecho marcó una nueva ruptura entre los sectores.
Quinto: El ministro de Trabajo, Winston Santos, reconvocó el diálogo. Según sus declaraciones, estuvo a punto de conseguir el objetivo empresarial, pero, en el momento en que todos estaban de acuerdo, una sola persona lo impidió. Es bueno que el señor Santos explicase por qué un acuerdo con todo a favor fue entorpecido por un solo individuo.
Sexto: Cuando llegó al poder el presidente Luis Abinader, muchos sectores empresariales batieron palmas. Publicaciones de la época señalaban que había llegado la hora de disminuir la cesantía, pensando en el origen del mandatario. Casi dieron por hecho que lograrían su anhelado propósito. Si hacemos honor a la honradez, debemos señalar que, desde el primer día, Abinader dejó claro que en su gobierno no se realizaría una reforma que incluyera este aspecto. Por eso no es extraño que el proyecto perima y reiteramos que las confederaciones somos coherentes con nuestra petición antes señalada.
Estaremos vigilantes para evitar que dicha reforma sea reintroducida debido a que perimió. Continuaremos manejándonos con la Ley 16-92, que es el código vigente. Después de todo, las nuevas modalidades de trabajo que surgirán en el escenario laboral podrán ser tratadas mediante resoluciones que, en una coyuntura futura más adecuada, podrían codificarse.
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